Evidencia Científica vs Ciencia (parte I)

La vivencia de cada paciente es diferente por lo que los traumatismos, stress tisular, patologías, problemas de hidratación o nutrición además de las cicatrices que haya sufrido cada uno, generan alteraciones en la señalización neuronal epidérmica que provoca una transmisión sensorial anormal y vectores de fuerza fasciales únicos en cada individuo que podrá mermar la capacidad del organismo de cada individuo a adaptarse a un nuevo factor estresante como las pruebas de inhibición, test, movilizaciones o técnicas utilizadas en ciencia para valorar su efectos.

Por tanto, el tratamiento para normalizar las diferentes disfunciones será único para cada paciente no siendo reproducible el tratamiento realizado.

Al intentar realizar estudios de evidencia científica al tratar a una muestra de pacientes, es posible reproducir una metodología de tratamiento con aparataje que no toque a la persona, pero no se puede aislar los elementos anatómicos donde el efecto actúa ya que las diferentes personas de la investigación han descansado diferente, sienten diferente, han tenido diferentes patologías y experiencias.

Si se tratan con terapia manual, tocándolos, además de no ser un tratamiento aislable, ya no es reproducible, aunque se busquen muestras de pacientes lo más homogéneas posibles, ya que intervienen, entre otras muchas cosas, la intención, la presión y el movimiento que realiza el fisioterapeuta por lo que los inputs que se crean al tocar no pueden ser idénticos y por tanto no se envía la misma información.

Al palpar, aumentan los factores que deberían ser controlados para conseguir reproducibilidad al realizar investigación, por tanto, es difícil realizar evidencia científica.

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